Y fue en ese momento en el que me sorprendió.
No pensé jamás que fuese capaz de hacer lo que hizo, nunca se me pasó por la cabeza que podría sorprenderme de tal manera; pensé que esa no era su forma de actuar, que era de otra manera.
Pero no fue así... Se atrevió a desafiar a lo que más miedo podría darnos, me cogió de la mano y me dijo:
- Vamos, hagámoslo, ¿qué podemos perder?
Y a partir de ese momento decidimos emprender un largo camino que empezamos a recorrer hace un tiempo, pero que ahora vemos que su final está más lejos que nunca, porque nunca quiero dejar de recorrer ese camino; no si no es a tu lado, no si no es en tu compañía; con tus tonterías, tu manera de ver las cosas, tu forma de mirarme, de hacerme reír... Todas esas cosas que hacen que el tiempo se me pase volando y que no sepa ni en qué día vivo ni qué hora es; porque lo que quiero es que nunca cambie eso que hemos empezado, que ni siquiera sabemos qué es lo que significa o qué es lo que estamos haciendo, sólo se que quiero que todo siga como ha sido de un tiempo a esta parte y que cada vez vaya a mejor. Puedo tener dudas de muchas cosas, pero de lo que estoy segura es que no quiero que nada te haga cambiar y quiero que sigamos apoyandonos como hacemos siempre ante cualquier imprevisto que surja o ante cualquiera que pretenda meterse en medio; cualquier altibajo que tenga la vida o cualquier lección que quiera darnos quiero que tú estés ahí, junto a mí, y así poder aprenderla conmigo.