Te das cuenta que después de que haya sucedido tanto, no hace falta que digas nada más.
Sólo necesitas oír esas palabras que te dan la vida, que son ese consuelo para tí; que con el simple sonido de su voz haces que todo vuelva a ser igual que antes; la misma capacidad para recordar todos y cada uno de los momentos vividos y los que llegaste a planear por vivir. Demasiados de ellos quedan pendientes; por lo que tienes que proponerte y que te ayude a comprometer que lo lograréis, que todos esos planes y propósitos que tenéis finalmente logren cumplirse, ya sea antes o después y teniendo una u otra compañía. Que te mueres cada vez que surge esa reacción inesperada, esa opinión que para muchos no tiene importancia pero que para tí es lo que marca que es especial, lo que hace que te des cuenta de que es lo más parecido que has encontrado a tu forma de pensar en mucho tiempo; que es algo de lo que no será fácil desprenderse, pues es algo tan grande y que te ha llegado a marcar tanto que es imposible poder deshacerse de ello; y por eso no puedes permitirte que ninguna de esas historias y de esos cuentos que tienes pendientes se dejen olvidados en el tiempo, porque tendrías un asunto pendiente, la obligación de realizarlos y siempre, siempre, busca a la persona que hizo posible que se convirtieran en realidad contigo; no pretendas que se queden simplemente plasmados en tu memoria como algo inalcanzable, lucha por ello e intenta llegar lo más lejos posible.
Cada vez que fracases en algo no te rindas, sino crécete y aprende de tus errores;
jamás cometas el error de volver a equivocarte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario