viernes, 24 de junio de 2011

Co - razones

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da... Pero además la he visto seria, ser ella misma, y en serio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas, y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse. Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción... Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas. No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Así que supondrás que yo soy el primero que entiende, el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras; y los huevos, por un mínimo roce de mejilla. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos. Que yo también la veo. Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo. Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior. Que conozco su voz en formato susurro, y formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices, y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría; y me sé lo de sus rodillas, y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra. Que yo también he memorizado su número de teléfono, pero también el numero de sus escalones, y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías. Que no sólo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la luna; y mira que hay tontos enamorados en este mundo... Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, rendida a ese puto milagro que supone que exista. Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos, y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino, y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana; no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que lo de "Mira sí, un polvo es un polvo", y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.
Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma.
Que razones tenemos todos; pero yo, muchas más que vosotros.



Co - razones (Vídeo externo Youtube) - Pincha para acceder a este enlace.

sábado, 18 de junio de 2011

Dime, ¿a qué esperas ahora?

Cuando más lo necesites será cuando debas recurrir a ello. Escapar. Dejar de pensar en todo lo que te rodea. Ser completamente tú y saber cómo estar a solas con uno mismo sin que importe lo demás. El poder tener un momento de intimidad que dediques únicamente a tí y a poder preguntarte, ¿que es lo que está pasando para dejar de ser feliz? ¿Qué me lo está impidiendo?
Prepárate para seguir viviendo la vida; ya tendrás tiempo de lamentar el no haberlo hecho y el poder recordar esos ratos en los que sí que fuiste completamente feliz. Carpe Diem; vive el momento.

sábado, 11 de junio de 2011

Impotencia Rabia Dolor Llanto Tristeza

La mayoría del tiempo esos son los adjetivos y sensaciones que suelen acompañarme, ya que no me va mucho eso de ser feliz. Creo que no se ha creado para mí porque la mayoría de las veces las pasamos llorando o perdiendo el tiempo pensando en cosas que no son o serían posibles. Que te agobias en seguida por cualquier cosa que pase y que todo se te va haciendo cada vez más grande porque poco a poco va creciendo todo, las pequeñas cosas que te hacen daño se juntan entre ellas y llegas a una situación en la que pasas de seguir intentando levantarte porque has sufrido demasiadas caídas.
Que no debemos ni mencionar una más de todas las cosas que han apuñalado a mis sentimientos desde que llevo conociéndote y me doy cuenta y siento miedo de que no puedan volver a cambiar y no pueda volver a ser como antes; porque lo que más me molesta es que quien te ayuda a retirar tus lágrimas esa misma noche está haciendo que vuelvan a caer con más fuerza que otros días.
No se sabe qué es lo que uno siente cuando pasa todo eso, si es rabia porque no puedo sacarlo de mi cabeza, impotencia por no poder hacer nada para que eso cambie, tristeza que producen todos los motivos por los que has estado así y llanto cuando llega la hora en la que te das cuenta que con sonreír no basta; que necesitas ese motivo por el cual hacerlo y no encuentras nunca el momento adecuado de decir: -¡Vamos! Tengo un millón de razones para ser feliz, ¿por qué iba a desperdiciarlas? Y lo que ves es que sólo es una frase, que no tiene ningún sentido sino que, al contrario; te hace darte cuenta de que lo más insignificante que tienes y por lo que deberías alegrarte es algo que no puede ocupar cualquier otro pensamiento peor.
No nos llamemos de manera pesimistas, simplemente pensemos que no es positivismo lo que se demuestra a la hora de afrontar cualquier hecho.
Felicidad