sábado, 11 de junio de 2011

Impotencia Rabia Dolor Llanto Tristeza

La mayoría del tiempo esos son los adjetivos y sensaciones que suelen acompañarme, ya que no me va mucho eso de ser feliz. Creo que no se ha creado para mí porque la mayoría de las veces las pasamos llorando o perdiendo el tiempo pensando en cosas que no son o serían posibles. Que te agobias en seguida por cualquier cosa que pase y que todo se te va haciendo cada vez más grande porque poco a poco va creciendo todo, las pequeñas cosas que te hacen daño se juntan entre ellas y llegas a una situación en la que pasas de seguir intentando levantarte porque has sufrido demasiadas caídas.
Que no debemos ni mencionar una más de todas las cosas que han apuñalado a mis sentimientos desde que llevo conociéndote y me doy cuenta y siento miedo de que no puedan volver a cambiar y no pueda volver a ser como antes; porque lo que más me molesta es que quien te ayuda a retirar tus lágrimas esa misma noche está haciendo que vuelvan a caer con más fuerza que otros días.
No se sabe qué es lo que uno siente cuando pasa todo eso, si es rabia porque no puedo sacarlo de mi cabeza, impotencia por no poder hacer nada para que eso cambie, tristeza que producen todos los motivos por los que has estado así y llanto cuando llega la hora en la que te das cuenta que con sonreír no basta; que necesitas ese motivo por el cual hacerlo y no encuentras nunca el momento adecuado de decir: -¡Vamos! Tengo un millón de razones para ser feliz, ¿por qué iba a desperdiciarlas? Y lo que ves es que sólo es una frase, que no tiene ningún sentido sino que, al contrario; te hace darte cuenta de que lo más insignificante que tienes y por lo que deberías alegrarte es algo que no puede ocupar cualquier otro pensamiento peor.
No nos llamemos de manera pesimistas, simplemente pensemos que no es positivismo lo que se demuestra a la hora de afrontar cualquier hecho.
Felicidad

No hay comentarios:

Publicar un comentario