viernes, 21 de diciembre de 2012

Dejar por escrito que para mí, aunque esto acabe, no es el fin.

Ya ves.. Suele costarme decirlo todo y en demasiadas ocasiones sé que me confundo cuando digo que me apresuro a decir o contar las cosas.. Pero creo que hoy es preciso que, por fin, exprese todo lo que un día debí decir y en cambio nunca dije por miedo o quizá por no saber qué podría esperarme después. Lo cierto es, que siempre he pensado lo mismo, desde hace aproximadamente unos tres años, y en infinidad de veces he intentado pasar de todo, rendirme, dejar todo eso apartado a un lado.. Pero.. Me he dado cuenta de que si hoy de verdad termina el mundo, sería muy justo dejarlo aquí, aunque nadie me lea; plasmarlo todo aquí, en pocas líneas o en muchas, dependiendo de si preferimos tener en cuenta todas las líneas escritas y la de párrafos que he escrito por ti y simplemente quizá por mis enfados tontos o por mis pequeñas tonterías que la mayoría de las veces no vienen a cuento o son cuentos sin sentido..
Hoy quería aprovechar para dejarlo aquí, aunque no vayas a leerlo, ni a leerme, ni a verme o a respirar siquiera el mismo aire que yo por un instante; hoy quiero que sepas que es por ti por quien avanzo y por quien caigo, por quien me cuesta levantarme y en ocasiones porque eres quien me da ese ánimo para seguir que en infinidad de veces me ha hecho tanta falta...
El simple hecho de que seas tú el motivo y que nadie más sea capaz de igualarte, a tus detalles o tus manías que me encantan que en infinidad de veces he dicho que adoro y que moriría mil veces por cada una de ellas, pero mil y una veces me arriesgaría y moriría por tí. No sé cuánto tiempo nos queda, sólo quiero que sepas que para mí has sido mis motivos y mis fuerzas siempre, que hay algo especial dentro de mí hacia tí que no me pasa con nadie, y que espero que algún día o en algún momento, puedas leer esto, o puedas saber que esto existió; por un momento después de todo este tiempo, espero que lo entiendas. Por tí y para tí, como cada uno de mis suspiros, hoy y siempre; MVT.

jueves, 4 de octubre de 2012

Nadie más que tú.

'Siempre tuya, siempre mío, siempre nuestros.' Por muchos kilómetros que se interpongan entre nosotros o por muchas personas que traten de que esto se tuerza. Por tantas veces que traté de dejarlo y por el doble de veces que me dije de intentarlo de nuevo. Por la cantidad de sueños al dormir cada noche y cada ilusión al despertar, al ver pasar el rápido ritmo de los días. Al verte madurar y crecer conmigo, al mirarte y no poder decir otra cosa que sea 'eres impresionante'; algo que se te queda corto en muchas de las ocasiones, porque demasiados han sido los que han tratado de igualarte y en ningún momento llegaron siquiera a rozar tus ideas más básicas. De tus sorpresas y de tus ganas, de tus llamadas y tus miradas, de tus sonrisas y de tus gestos y que todos y cada uno de ellos se complementen con los míos porque por mucho que intentemos cambiarlo ambos sabemos que somos iguales, y que nadie va a poder igualar nunca todo lo que hemos llegado a ser, porque somos algo invencible cada vez que nos juntamos y que aún en la distancia seguimos manteniéndonos fuertes porque tú eres lo más grande, lo que más me importa y mi motor para seguir; y por mucho que haya en medio nadie conseguirá cambiar ni mi recuerdo ni mi manera de pensar, porque eres demasiado grande como para que deje de pensarlo por cualquier tontería y mucho menos por cualquiera que intente negarme cualquiera de las cosas que has hecho y las que me has demostrado tú. Porque no es necesario verse y hablar a diario para mantenerse unidos, para seguir confiando uno en otro y para mantener vivo todo eso. Lo único que me hace falta es tenerte aquí, conmigo, lo que realmente me hace fuerte; el verdadero aire que respiro y me da vida, siempre será el que me da tu aliento en todas esas noches frías y de soledad, donde no había nadie más capaz de escucharme y comprenderme como hacías tú.

sábado, 8 de septiembre de 2012

- Y al final, perderás la Luna por dedicarte a contar las estrellas.

Tras mucho intentarlo e imaginarme cómo sería o cómo me enteraría, cuál sería mi reacción al ver lo que tú dirías, qué sentías o qué preferías; al dudar todas esas noches por ti y por lo que querías, al preguntarme una y otra vez qué pasaría si me lo dijeras alguna vez, he averiguado que tanto preguntarme lo mismo una vez tras otra no tuvo otro fin que hacerme perder el tiempo. El mismo tiempo que perdí pensando que algo te importaría más que tú y que tu propio orgullo, o tu propio interés por ti mismo y tu felicidad que ni siquiera sabes qué sería lo mejor para ti y te niegas a apreciar lo que tienes y puede que un día desaparezca. Que pierdes el tiempo, lo pierdes tú, y lo pierdo yo, igual que hemos estado haciendo todos estos años; visto lo visto, ya que me lo has demostrado más de una vez y sé que volverás a hacerlo las que haga falta. Y yo intento negarme, intento apartarme de ti y de tus manías, de tus palabras y de tu risa y de algún que otro pacto que un día tuvimos; intento olvidar todos y cada uno de aquellos secretos que nos hicieron crecer tanto a nosotros como a nuestra confianza. Pero eso ya se acabó, porque tú quisiste que terminase; pero debes tener en cuenta que para mí siempre serás importante, porque gasté en ti hasta la última de mis energías y perdí la partida en el último instante, jugué hasta la saciedad y saqué cartas de debajo de las mangas que ni siquiera existían, por intentarlo, por ti. Quizá algún día llegues a comprender la mitad de las cosas que te dije, hice o intenté hacer para ser algo importante, pero ya sabes que tú nunca has sido de adivinar fácilmente lo que pasaba y mucho menos de demostrar lo que sentías, por motivos que aún sigo preguntándome. Pero bueno, tras tanto tiempo supongo que habré podido conocerte pero no demasiado, al fin y al cabo, si el destino prefirió apartarte de mi camino sus razones tendría y debemos aceptarlo y seguir. A pesar de todo, yo siempre seguiré apostando por ti, siempre tendré fuerzas para intentarlo, así como si lo que puedo conseguir es tan mínimo como el número de oportunidades que me diste, lucharé; por ello, o por ti, aún no lo sé exactamente, pero ten por seguro que lucharé si me demuestras que hay algo por lo que merezca la pena luchar.

viernes, 6 de julio de 2012

No mezcles momentos y tiempos distintos, acaban por descolocarte.

Dicen, que lo que toca ahora es comenzar a ser fuerte, atreverse a luchar por lo que se quiere, apostar y ganar todo lo posible, derribar cualquier muro que se nos ponga delante.. Pero, ¿en ningún momento te has preguntado cuál es la opción que te queda si después de darlo todo por tratar de conseguir lo que deseas no consigues nada? Yo sí. Diariamente, además. Es un dilema algo complicado, que cuesta ser entendido y que ni yo misma he encontrado solución. Puede ser, quizá, porque no la tenga o simplemente esté intentando de ampliar algo que no puede hacerse más grande de lo que ya es. Es algo a lo que me aferro, que no quiero soltar; ese algo que quizá me da motivos para ser feliz o estar triste, para mostrar sonrisas o dejar caer mis lágrimas.. En realidad estoy segura de que es el único motivo que me motiva a seguir, como el aire para respirar, pues lo mismo; pero últimamente ha estado rondando mi cabeza el dejar pasar ese aire, el renovarlo, el dejar de ser dependiente de él, su olor, o su risa. Me he planteado que hay muchas otras cosas mejores que me estoy perdiendo ahora por no saber disfrutarlo y aferrarme a algo que puede ser imposible.
¿Qué es por lo que estoy luchando? No hay nada, simplemente vives de ilusiones, de sueños, de recuerdos... Y esos es mucho mejor que los dejes atrás, que queden junto con lo que pertenecen; al pasado. Porque si no pertenece al presente, no puedes permitir que se entrometa en lo que puede venir en un futuro, ya te ha mantenido estancada demasiado tiempo y ha estorbado demasiado, ¿no crees?
Apuesta por el presente, olvida todo lo pasado y dale un tono diferente a tu futuro. Es lo mejor que puedes hacer; si ha pasado olvídalo, nunca frenes el paso a todo lo bueno que quiera venir.

martes, 22 de mayo de 2012

Reinventemos las leyes de la escritura, debemos añadir el significado correcto.

'Hamor'. Sí, 'hamor'. Deberíamos escribir amor con h. Con h de herida, con h de hueco, con h de las huellas que se han quedado marcadas por cada una de las buenas y malas cosas que han pasado, con h de humildad inexistente, con la h que debemos añadir también a error, con h de historias vividas entre los dos, con h de huir y olvidar todos esos recuerdos y quedarlos para siempre en el 'holvido'. Sé que suena algo extraño y difícil de comprender... Pero hay tantos motivos por los que añadirle esa H a la palabra amor, que hace que ésta cambie totalmente el significado. Y es que, el amor, sin todas esas 'h' de más, no sería amor. Porque cualquier amor que puede llegar a ser lo suficientemente bueno, está condicionado a tener que superar todas y cada una de esas 'h', sean de lo que sean; pero está visto que en la situación en la que estamos, no podemos considerarlo ni amor, ni 'hamor', de ninguna de las dos formas. Simplemente porque no hay nada por lo que luchar, así como tampoco hay nada que demuestre que haya valido la pena.

sábado, 10 de marzo de 2012

Si ves que se me olvida sonreír no me lo tengas en cuenta;

Quizás simplemente haya sido una impresión mía, o quizás sea lo que el destino quiere que pase a partir de ahora. No estoy muy segura de todas las opciones que pueden llegar a quedarnos o si simplemente esto merece que se siga luchando por ello. Cada vez se desvanece más, hay más distancia, todo se vuelve más frío y en escasas ocasiones es cuando vuelvo a ver lo que fue aquellos días... Me estoy acostumbrando al cambio de unos y de otros, que los buenos y malos momentos vienen y se van, pero que ahora la mayoría de las veces hay momentos peores de los que recuerdo. Que no debemos darnos por vencidos ante lo que realmente nos interesa, dicen. Yo creo que debemos luchar hasta llegar a un punto en el que sea imposible dar más de nosotros mismos, hasta que hayamos agotado todas nuestras cartas y sea imposible hacer una nueva jugada, hasta que sea imposible ver una sola posibilidad de seguir adelante con ello.. Entonces será cuando debamos rendirnos.
Así opinaba yo antes de que todo esto sucediera, de que todo pintase como pinta ahora y de que todo se vaya volviendo, a medida que pasa el tiempo, mucho más difícil de lo que esperábamos. En realidad nunca he tenido absolutamente nada claro, porque poco a poco me he ido acostumbrando y amoldándome a una nueva forma de ver las cosas, a una forma de seguir adelante y el aprender a ser feliz con lo poco que tenía. He aprendido a muchas cosas; a no poder pasar delante de tí sin que algún gesto nos delante, he aprendido a tener que conformarme día a día con palabras mínimas cuando antes las palabras fluían como el agua de lluvia y no era necesario hablar a empujones como ahora nos pasa. He tenido que aprender a hacer una coraza de todo lo que pasaba a mi alrededor e intentar seguir adelante a pesar de que nada me motivase a hacerlo.
Y sí, dirás que duele, sentirás que no puedes más, pero al final lo único que te queda claro es que hay algo que sigue valiendo la pena; algo por lo que sigues teniendo que luchar a pesar de no tener fuerzas, algo por lo que merezca mostrar una sonrisa aunque eso mismo sea la causa que provoque que no la tengas, que sea algo que lleve tiempo motivándote y que a pesar de que intentes negarlo, es lo que te motiva a seguir.. Que a pesar de no entenderlo nunca, día a día sigues luchando contra tí misma y demostrándote que todo eso va a cambiar, que algún día todo puede darse la vuelta y encontrar las respuestas a todas esas preguntas.

Y es que eso es, lo que hace que te des cuenta de que, a veces, echar de menos resulte ser demasiado poco.
H s l p t a m l .

domingo, 12 de febrero de 2012

Juramentos que no valen nada.

He vuelto a leer ese mensaje. Otra vez. En cuanto lo leí me juré no volver a hacerlo nunca. Me juré incluso que lo guardaría varios días para después borrarlo. Me juré en no pensarlo y en no querer encontrar la razón por la que dijiste todo eso. Me juré pasar del tema a pesar de que hubiese pasado lo que más deseaba. Me juré que iba a seguir mirando hacia adelante como si no hubiese pasado nada. Me juré una y otra vez el no pensarlo, en no pensarte. Me juré no contestarte, me juré a su vez ignorarte. Me juré mostrarme inflexible ante cualquier indicio que mostrases. Me juré dejar de quererte si no conseguía lo que quería. Me juré no cambiar a pesar de cualquier motivo que me llevase a hacerlo. Me juré no ilusionarme ni tampoco obsesionarme. Me juré que no iba a derramar una sola lágrima por nadie. Me juré que no cogería confianza, ni números, ni direcciones. Me juré olvidar cada uno de los paseos por la calle, como también olvidar los motivos por los que hacías que mostrase una sonrisa día a día. Me juré también olvidarte; pero, lo pienso unos segundos y me convenzo de que, ni aún habiéndome jurado antes cosas más sencillas he podido cumplirlas, no cabe duda de que será imposible conseguir cumplir ésta. 

domingo, 29 de enero de 2012

Debe terminarse ya, aunque duela.

No. No me vuelvas a llamar tonta, no me dejes entrever ese cariño que dices que me tienes. No me vuelvas a hacer sentir que puedo volar, solo para que la caída me haga más daño. No. No me vuelvas a pedir que me quede un rato más. No me vuelvas a pedir que vaya a verte. No. No vuelvas a repetirme esas palabras, las mismas que todas se deben de saber de memoria. No vuelvas a decirme que no te quiero. No. Ni se te ocurra volver a mentirme y después intentar negármelo, quedando peor aún. Quizás ya sabía dónde me estaba metiendo, pero permanecía en esta espiral de dolor por sentir de nuevo lo que era estar arriba. No. No me vuelvas a llamar por ese nombre, sé que si lo haces lloraré y esas lágrimas echarán a perder mi máscara de frialdad. No me vengas otra vez después de esto, con esa sonrisa en la boca y esa forma de mirarme que dice: “Acércate”. No. No me vuelvas a decir que mantengamos esto en secreto, porque estoy harta. Harta. ¿Me oyes? Aclárate. Juro que preferiría que me dijeras que ya no me quieres, que no te gusta estar conmigo, que no quieres confiar más en mí… Sé que eso me destrozaría, sería el fin de todo este círculo vicioso del que no saldré hasta tener una razón lo suficientemente lógica para convencerme de que eres un maldito golfo que nunca cambiarás. Porque, ¿sabes? Si te pido que no hagas ninguna de éstas cosas, es porque sé que si lo haces volveré a caer de nuevo. Volveré a perdonártelo todo. Y por una vez, quiero seguir con mi vida, quiero ser feliz con las personas que me quieren y olvidarme de ti. Así que ya se que te encanta jugar con este juguete roto, que te encanta saludarme de vez en cuando para ver cómo reacciono, pero mucho me temo que ésta vez me he quedado sin pilas.

martes, 24 de enero de 2012

No me pienso rendir nunca, ante ningún obstáculo que se ponga en mi camino. Nunca dejaré de luchar por lo que quiero, de luchar por tí, porque estemos juntos, porque todo sea igual o mejor de lo que era antes, porque sé que en tu interior hay algo igual que lo hay dentro de mí. Porque estoy más que segura de que hay algo aunque sea lo más mínimo entre nosotros. No pienso dejar que este tren pase, como no he dejado de hacerlo durante estos tres años que llevamos igual. Que si sí. Que si no. Me da igual lo que pase.
Te quiero a tí. Aquí. Ahora. Siempre.

jueves, 5 de enero de 2012

- Tal vez sea ya la hora de encontrar la respuesta;

Hay demasiadas veces en las que echas de menos lo que algún día echaste de más. Todo se vuelve a reunir en el mismo punto, lo que pensabas que había desaparecido ha vuelto sin ser llamado, como si nada, sin que tuvieses interés ninguno en que volviese a aparecer; pero lo ha hecho, quién sabe si esta vez será para quedarse... Ahora la pregunta surge al intentar averiguar ese por qué; esa razón por la que una y otra vez las cosas se van y vuelven y nunca consigues poner claras tus ideas. Buscas desesperadamente una respuesta a el por qué de la ida y vuelta de sentimientos y acabas llegando a la conclusión de que desde el principio de todo, nunca has tenido nada claro.