que yo siempre me enamoro de aquellos
que no sonríen,
son además los que tienen esa sonrisa
que envidia hasta Julia Roberts.
Y tú eres como un día de lluvia,
y te juro que sólo me apetece
mojarme entre tus brazos.
Calarme hasta los huesos.
Constiparme por quererte
tan a saco.
Átame a tus vértebras,
guíame con tus tobillos,
préstame tus manos
para escribir sobre la perfección
de tu mirada.
Y no me desates nunca,
que nos corte la circulación las cuerdas
y muramos pegados,
que nos entierren juntos,
que nadie diga jamás de nosotros
que no tuvimos cojones."
- Sergio Carrión.
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